lunes, 16 de noviembre de 2015

Desinfórmese, es gratis

No voy a recrearme en la desgracia ni a hacer leña del árbol caído. Me parece de mal gusto y además no tiene sentido alguno. Sin embargo, como futura periodista, me veo en la obligación de hacer autocrítica y reflexionar sobre cómo los medios hacen que funcione el mundo. Porque sí, no nos engañemos, nos tienen en sus manos. Partamos de la siguiente base: las principales cadenas de televisión en nuestro país no emitieron ninguna programación especial sobre el atentado en París hasta varias horas después de la desgracia. Sólo 13tv y Telemadrid se dedicaron por completo a cubrir la noticia. Es verdad, hay que contrastar información y saber cuál va a ser el alcance de la misma antes de lanzarse a la piscina. Bueno, pasamos la tardanza por alto. Pero de repente, según las cadenas comienzan a darle a la noticia la importancia que merece, se produce un carnaval de datos sin contrastar como por ejemplo, el supuesto fallecimiento de dos ciudadanos españoles que, afortunadamente, resultaron estar vivitos y coleando. No se queda ahí el asunto. La Razón y Antena 3 manipularon una imagen en la que presuntamente aparecía uno de los terroristas con un Corán en la mano. Abra cadabra, el temible terrorista se convierte, por arte de magia, en un periodista que,