Hacía mucho que no me pasaba por aquí. Echaba de menos utilizar este blog como herramienta de reivindicación. Pero de repente, llegó la señora Carolina Bescansa y la inspiración vino a mí. Dudo que personas más jóvenes que el bebé de la ya archiconocida diputada de Podemos hayan causado un revuelo mediático mayor o incluso similar. Sí, aparecer en el primer pleno del Congreso, tras unas elecciones generales, con un bebé bajo el brazo e irlo pasando de mano en mano para que este visite los escaños colindantes es más propio de un número circense que de una presentación política (sobre todo si tenemos en cuenta que en el Congreso hay una guardería para los hijos de los diputados). Sin embargo, no voy a renegar de doña Carolina ni a lapidarla públicamente a través de mi prosa. Me gustaría que más allá del espectáculo, la gente que se ha pronunciado a cerca del asunto se pare a pensar sobré el mensaje que esconde semejante patochada.