Ha llegado a mis oídos que la excelentísima alcaldesa de Madrid, doña Manuela Carmena, tras ver frustrados sus intentos de quitar el Belén del Ayuntamiento de Madrid, planteó una iniciativa, como mínimo, peculiar (para no enredarme haciendo una lista interminable de calificativos). Sepa usted, señora Carmena, que la palabra "Belén" hace referencia a un conjunto de figuras que representan la escena del nacimiento de Cristo y al nombre de la ciudad donde Éste nació. Por lo tanto, la definición de la palabra "Belén" elimina toda posibilidad de laicismo, por mucho que usted se empeñe. Le informo también que la palabra "Navidad" procede de "natividad", es decir, "nacimiento". ¿Adivina usted de quién, Manuela? De Jesús, efectivamente. Es más, me atrevo a decir sin miedo a represalias (aunque ya no esté de moda) que la Navidad es una fiesta esencialmente cristiana que no tiene absolutamente nada que ver con las lucecitas, los turrones y los regalos (muy a su pesar). Así que, si quiere dar un ejemplo de laicismo, no se reúna con su familia a cenar en Nochebuena, no tenga ningún detalle con