Ha llegado a mis oídos que la excelentísima alcaldesa de Madrid, doña Manuela Carmena, tras ver frustrados sus intentos de quitar el Belén del Ayuntamiento de Madrid, planteó una iniciativa, como mínimo, peculiar (para no enredarme haciendo una lista interminable de calificativos). Sepa usted, señora Carmena, que la palabra "Belén" hace referencia a un conjunto de figuras que representan la escena del nacimiento de Cristo y al nombre de la ciudad donde Éste nació. Por lo tanto, la definición de la palabra "Belén" elimina toda posibilidad de laicismo, por mucho que usted se empeñe. Le informo también que la palabra "Navidad" procede de "natividad", es decir, "nacimiento". ¿Adivina usted de quién, Manuela? De Jesús, efectivamente. Es más, me atrevo a decir sin miedo a represalias (aunque ya no esté de moda) que la Navidad es una fiesta esencialmente cristiana que no tiene absolutamente nada que ver con las lucecitas, los turrones y los regalos (muy a su pesar). Así que, si quiere dar un ejemplo de laicismo, no se reúna con su familia a cenar en Nochebuena, no tenga ningún detalle con
sus nietos (que me imagino que los tendrá) el día de Reyes y, por supuesto, nada de días festivos (faltaría más). Viva las fechas navideñas como cualquier otro periodo de su calendario ateo, completamente legítimo y respetable, ojo, ya que para usted nuestros ritos y celebraciones carecen de valor y significado alguno. Ah, espere, son días festivos a nivel nacional. ¿Será porque España es el resultado de una larguísima tradición cristiana que, con sus pros y sus contras, ha cimentado su cultura? Un, dos, tres, responda otra vez. No sé si usted es consciente de que, más allá de su connotación religiosa, el Belén del ayuntamiento de Madrid es una obra de arte y, por lo tanto tiene valor cultural. No sólo eso, quizás le sorprenderá saber es usted también alcaldesa de los madrileños cristianos y debe estar a su servicio (al igual que con el resto de madrileños, claro está). Haga usted apología de la tolerancia y déjenos un respiro, aunque sea por Navidad. ¿No le parece?
sus nietos (que me imagino que los tendrá) el día de Reyes y, por supuesto, nada de días festivos (faltaría más). Viva las fechas navideñas como cualquier otro periodo de su calendario ateo, completamente legítimo y respetable, ojo, ya que para usted nuestros ritos y celebraciones carecen de valor y significado alguno. Ah, espere, son días festivos a nivel nacional. ¿Será porque España es el resultado de una larguísima tradición cristiana que, con sus pros y sus contras, ha cimentado su cultura? Un, dos, tres, responda otra vez. No sé si usted es consciente de que, más allá de su connotación religiosa, el Belén del ayuntamiento de Madrid es una obra de arte y, por lo tanto tiene valor cultural. No sólo eso, quizás le sorprenderá saber es usted también alcaldesa de los madrileños cristianos y debe estar a su servicio (al igual que con el resto de madrileños, claro está). Haga usted apología de la tolerancia y déjenos un respiro, aunque sea por Navidad. ¿No le parece?
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