No voy a recrearme en la desgracia ni a hacer leña del árbol caído. Me parece de mal gusto y además no tiene sentido alguno. Sin embargo, como futura periodista, me veo en la obligación de hacer autocrítica y reflexionar sobre cómo los medios hacen que funcione el mundo. Porque sí, no nos engañemos, nos tienen en sus manos. Partamos de la siguiente base: las principales cadenas de televisión en nuestro país no emitieron ninguna programación especial sobre el atentado en París hasta varias horas después de la desgracia. Sólo 13tv y Telemadrid se dedicaron por completo a cubrir la noticia. Es verdad, hay que contrastar información y saber cuál va a ser el alcance de la misma antes de lanzarse a la piscina. Bueno, pasamos la tardanza por alto. Pero de repente, según las cadenas comienzan a darle a la noticia la importancia que merece, se produce un carnaval de datos sin contrastar como por ejemplo, el supuesto fallecimiento de dos ciudadanos españoles que, afortunadamente, resultaron estar vivitos y coleando. No se queda ahí el asunto. La Razón y Antena 3 manipularon una imagen en la que presuntamente aparecía uno de los terroristas con un Corán en la mano. Abra cadabra, el temible terrorista se convierte, por arte de magia, en un periodista que,
casualmente, tenía rasgos árabes. Pero no, amigos, lo que más me indigna de todo este asunto no es la manipulación mediática. Lo que realmente hace que me hierva la sangre es que el ISIS solo en 2015 haya cometido atentados tan terribles (o incluso más) como el de París en Yemen, Túnez, Chad, Camerún, Níger, Beirut o Kuwait y aún no haya visto a nadie editar su foto de perfil en RRSS con ninguna de las banderas correspondientes. Voy más allá, ayer se produjo un atentado en una universidad en Kenia que dejó centenares de muertos y heridos y sigo esperando ver la noticia en algún medio de comunicación de renombre. Vergonzoso y lamentable. El dolor y el sufrimiento humano son iguales en cualquier parte del mundo, pero los intereses de Europa y EEUU están siempre por encima del bien y del mal. Apoyemos a nuestros vecinos franceses, por supuesto, pero apoyemos también a África Subsahariana y Oriente Medio, dos regiones del mundo que están siendo completamente devastadas, y obliguemos a los medios a informarnos de lo que de verdad importa y no a "desinformarnos" saturándonos con información superflua o incorrecta. Somos Occidente, demos ejemplo con un periodismo digno que sirva para construir una opinión pública crítica y capaz de movilizarse para cambiar, aunque sea un poquito, este mundo en ruinas que les estamos dejando a las generaciones futuras.
casualmente, tenía rasgos árabes. Pero no, amigos, lo que más me indigna de todo este asunto no es la manipulación mediática. Lo que realmente hace que me hierva la sangre es que el ISIS solo en 2015 haya cometido atentados tan terribles (o incluso más) como el de París en Yemen, Túnez, Chad, Camerún, Níger, Beirut o Kuwait y aún no haya visto a nadie editar su foto de perfil en RRSS con ninguna de las banderas correspondientes. Voy más allá, ayer se produjo un atentado en una universidad en Kenia que dejó centenares de muertos y heridos y sigo esperando ver la noticia en algún medio de comunicación de renombre. Vergonzoso y lamentable. El dolor y el sufrimiento humano son iguales en cualquier parte del mundo, pero los intereses de Europa y EEUU están siempre por encima del bien y del mal. Apoyemos a nuestros vecinos franceses, por supuesto, pero apoyemos también a África Subsahariana y Oriente Medio, dos regiones del mundo que están siendo completamente devastadas, y obliguemos a los medios a informarnos de lo que de verdad importa y no a "desinformarnos" saturándonos con información superflua o incorrecta. Somos Occidente, demos ejemplo con un periodismo digno que sirva para construir una opinión pública crítica y capaz de movilizarse para cambiar, aunque sea un poquito, este mundo en ruinas que les estamos dejando a las generaciones futuras.
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