domingo, 15 de noviembre de 2015

#NiUnaMenos

El pasado fin de semana murieron en España cuatro mujeres, víctimas de violencia de género. Frustrante, lamentable, horrible, desolador. Aun queda mucho por luchar para conseguir la verdadera "igualdad". Entrecomillo el término porque, evidentemente, hombres y mujeres somos muy diferentes, sin embargo, esto no impide que merezcamos tener los mismos derechos. En España la desigualdad salarial es tan grande que una mujer trabaja de media 59 días gratis en comparación con un hombre. Por no hablar de que la conciliación familiar y laboral es prácticamente una utopía. Casi nada. La esclavitud sexual está a la orden del día y cada vez más mujeres confiesan haber sufrido algún tipo de acoso o de agresión sexual. La última ha sido Karla Jacinto, una mejicana que fue obligada a ejercer la prostitución desde los doce a los dieciséis años al rededor de 30 veces al día. Esta terrible realidad también se refleja en el escalofriante documental de Mabel Lozano Chicas nuevas 24 horas, un proyecto que saca a la luz las entrañas de la prostitución. Pero no hace falta irnos tan lejos, día tras día vemos decenas de videoclips al más puro estilo Pitbull en los que aparecen mujeres bailando en tanga con tacones de quince centímetros como si fueran un trozo de carne que solo sirve para la exhibición y el disfrute del hombre.
Por si fuera poco, la sociedad nos obliga constantemente a lucir cuerpos raquíticos y enseñar canalillo para ser deseables. Suma y sigue. No olvidemos que la Premio Nobel de la Paz, Malala, estuvo a punto de morir a manos de los talibanes por defender su derecho a ir a la escuela. Porque no, ser feminista no consiste en irrumpir desnuda en un parlamento al grito de "nosotras parimos, nosotras decidimos" o dejarse crecer el pelo de las axilas. Ser feminista es exigir lo que nos corresponde como seres humanos, ser feminista es mejorar la calidad de vida de millones de mujeres en el mundo. No debemos confundir feminismo con hembrismo, no somos ni queremos ser mejores que los hombres, solo pretendemos que el sexo opuesto nos respete y nos valore como personas. Luchemos juntos, hombres y mujeres, por un mundo más igualitario. Ni una mujer menos por causa de la violencia machista.

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