No nos dejan otra opción. La triste realidad se impone: no sirve de nada acudir a las instituciones, lo más efectivo es compartir nuestro cabreo y nuestra indignación en redes sociales con la esperanza de que alguien nos escuche y se una a nuestra causa.
Los estudiantes estamos hartos de agachar la cabeza y dejarnos avasallar por empresas que se aprovechan de nuestra ilusión, nuestro esfuerzo y nuestro talento para obtener beneficios a cambio de nada. Yo, por desgracia, he vivido una situación completamente lamentable. Solicité unas prácticas a través del COIE de la Universidad Complutense de Madrid y unas semanas después se puso en contacto conmigo una empresa llamada Arxalia Facman que me ofreció un puesto para hacer prácticas como redactora en su página web de artículos periodísticos: Rooster GNN.